En
el mes de octubre se recuerda una de las más grandes tradiciones religiosas de
Sudamérica: el “Cristo de Pachacamilla”, también conocido como el “Señor de los
Milagros” o el “Cristo Moreno”. Esta es una tradición religiosa muy peruana,
cuya concentración es en Lima; en la que gran cantidad de fieles desbordan con
todo su esplendor su religiosidad.
La
tradición nos cuenta que en siglo XVII en Lima, llegaron unos negros angoleños y se ubicaron en
Pachacamilla; quienes formaron su cofradía y levantaron una edificación. En 1951
uno de los angoleños pinto en una pared de adobe una imagen de Cristo
crucificado. Pero en 1651 se produjo un fuerte terremoto que sacudió todo Lima y Callao, destruyendo la
ciudad y dejando muchos muertos y heridos; sin embargo la imagen de Cristo
permaneció intacta, lo que ahora muchos consideran un milagro.
Debido
a esta gran celebración muchas personas fieles al Señor de los Milagros usan
durando todo el mes de octubre el hábito morado con soguilla blanca, color que
hasta hoy, simboliza su devoción absoluta al Cristo Moreno. Además los dulces
de Doña Pepa se hacen presentes en este mes; son suaves palitos de harina y manteca, apilados
y bañados con miel de higo o naranja y decorados con figuras y grageas de
colores; su nombre es en conmemoración a doña Josefa, quien, en la época de la
colonia y aquejada de una enfermedad, le pidió al Señor de los Milagros por su
salud y al poco tiempo , notó que sus males se habían ido y en agradecimiento
repartió esos dulces a todos los fieles de la Iglesia de las Nazarenas.
El
Señor de los Milagros en octubre es en las procesiones la manifestación
religiosa más grande del mundo católico, en la que cientos de miles de
creyentes acompañan a la imagen a lo largo del recorrido; es necesario recordar
que la tradición y devoción religiosa del Cristo Moreno ha traspasado fronteras
a lo largo de los años.
Michelle Pérez Arévalo

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