Un trabajo
pocas veces reconocido
El 22 de octubre,
junto a mis compañeros de 4to. Y 5to. De secundaria, tuve la oportunidad de
asistir a una exposición acerca de la Marina de Guerra del Perú. Esta actividad
estuvo a cargo de la teniente primera Sandra Navarro Heckathorn, quien me
permitió replantear las ideas preconcebidas que tenía sobre las instituciones
militares.
Personalmente
conocía muy superficialmente el trabajo que realiza la Marina de Guerra del
Perú en la costa, en el altiplano y sobre todo en la vasta Amazonía. Resulto un
grata sorpresa conocer que esta institución además de cumplir la misión de
salvaguardar la soberanía de nuestros mares, ríos y suelo peruano, ejecuta
proyectos sociales como el PIAS (Plataforma Itinerante de Acción Social) que
acercan a diversas instituciones del Estado a las poblaciones ribereñas tales
como servicios de salud (SIS), de pagaduría (Banco de la Nación), RENIEC, etc.
Creo que los servicios que brindan, sobre todo el de salud, resulta muy
beneficioso encontrarla en una sola embarcación acuática.
Pertenecer a la
Marina de Guerra no solo significa estar dispuesto a defender tu patria
haciendo uso de tus habilidades físicas, sino también intelectuales, pues esta
institución fomenta y fortalece la educación de sus miembros(oficiales,
suboficiales, marinería y civiles) mediante becas de educación superior que
ofrecen a quienes deciden unirse a ella
para servir a la patria, en consecuencia la Marina de Guerra constituye
una oportunidad para todos los peruanos que desean superarse a sí mismos y que
al igual que Grau tienen “un solo norte, el deber. Tan solo un rumbo, el honor”
Al final de la
exposición llegué a la conclusión de cuan notable es la presencia de la Marina
de Guerra del Perú en la Amazonía, porque desde que llegó a nuestra región ha
contribuido con el desarrollo de ésta y no solo con el progreso nacional. Debo
decir que es bueno saber que hay personas que obran por el bien común, guiados
por su amor y nobles ideales hacia la patria y a la institución que los cobija.
Es reconfortante saber que aún hay personas con honor entre nosotros, capaces
de arriesgar sus vidas sin esperar algún reconocimiento a cambio. Los marinos
peruanos (hombre y mujeres) forman parte de este gran grupo.
Weenny Marchan Noriega
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