viernes, 27 de noviembre de 2015

El comienzo de nuestro último año escolar

Estamos seguras que once años no pasan en vano, pues se llevan consigo muchas experiencias vividas. Pero son estos últimos cinco años en los que vale la pena hacer énfasis, porque es en la secundaria donde se fortalecen las relaciones, y nuestras experiencias comienzan a tomar protagonismo en nuestras vidas, las mismas que a la larga se volverán recuerdos. Comenzar el año escolar como alumna promocional te provoca un sentimiento contradictorio, pues quieres que el año transcurra rápido pero a la vez quieres que se aplace, pues es cuando deseas aprovechar mejor tu tiempo y tratar de vivir más momentos.

Llega un punto dentro de tu vida escolar, en el que te pones a pensar en todas las cosas que hiciste y las que no, los sueños que cumpliste y los que estas por cumplir,  y te sumerges tanto en tus recuerdos que sin advertirlo, se te escapa una lágrima. Una que está cargada de vivencias, buenos y malos ratos, travesuras,  secretos, amor, cariño  y de un poco de nostalgia, porque caes en la cuenta de que este es tu último año de vestir el ´´aburrido´´ uniforme, de levantarte a las 6.00 a.m , de tener tareas, esas que tanto odiamos pero que sabemos que las extrañaremos cuando terminemos el colegio. Y aunque no todo es color de rosa, considero que como grupo promocional hacemos un buen equipo, pues a través de los años logramos cosechar éxitos  y reconocimientos, que sembramos a base de mucho esfuerzo y caídas que nos ayudaron a ser fuertes y a mejorar cada año. Y es en este último tramo, donde comienzas a valorar más las enseñanzas de tus maestros, los consejos de tus padres, y sobre todo, a fijarte más en los pequeños detalles porque  todo momento se vuelve memorable y digno de una foto.


Finalmente, y después de todo, son muchísimas las cosas que aprendimos en el colegio, desde las cosas teóricas hasta cómo trabajar en equipo durante un examen, pero lo más importante es que aprendimos a formar nuestro carácter, a convivir y también a conocernos a nosotras mismas, a saber de lo que somos capaces y a pulir nuestros talentos. Y, el comienzo de este nuevo y último año escolar como alumna promocional, es solo una página más que estamos comenzando a escribir en el libro de nuestras vidas. Y como hace once años, vuelve el sentimiento de miedo hacia lo desconocido, hacia lo que nos espera allá afuera cuando el año finalice. Será difícil, más no imposible.

Weenny Marchan Noriega

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