Estamos
seguras que once años no pasan en vano, pues se llevan consigo muchas
experiencias vividas. Pero son estos últimos cinco años en los que vale la pena
hacer énfasis, porque es en la secundaria donde se fortalecen las relaciones, y
nuestras experiencias comienzan a tomar protagonismo en nuestras vidas, las
mismas que a la larga se volverán recuerdos. Comenzar el año escolar como
alumna promocional te provoca un sentimiento contradictorio, pues quieres que el
año transcurra rápido pero a la vez quieres que se aplace, pues es cuando
deseas aprovechar mejor tu tiempo y tratar de vivir más momentos.
Llega un
punto dentro de tu vida escolar, en el que te pones a pensar en todas las cosas
que hiciste y las que no, los sueños que cumpliste y los que estas por cumplir,
y te sumerges tanto en tus recuerdos que
sin advertirlo, se te escapa una lágrima. Una que está cargada de vivencias,
buenos y malos ratos, travesuras, secretos, amor, cariño y de un poco de nostalgia, porque caes en la
cuenta de que este es tu último año de vestir el ´´aburrido´´ uniforme, de
levantarte a las 6.00 a.m , de tener tareas, esas que tanto odiamos pero que
sabemos que las extrañaremos cuando terminemos el colegio. Y aunque no todo es
color de rosa, considero que como grupo promocional hacemos un buen equipo,
pues a través de los años logramos cosechar éxitos y reconocimientos, que sembramos a base de
mucho esfuerzo y caídas que nos ayudaron a ser fuertes y a mejorar cada año. Y
es en este último tramo, donde comienzas a valorar más las enseñanzas de tus
maestros, los consejos de tus padres, y sobre todo, a fijarte más en los
pequeños detalles porque todo momento se
vuelve memorable y digno de una foto.
Finalmente,
y después de todo, son muchísimas las cosas que aprendimos en el colegio, desde
las cosas teóricas hasta cómo trabajar en equipo durante un examen, pero lo más
importante es que aprendimos a formar nuestro carácter, a convivir y también a
conocernos a nosotras mismas, a saber de lo que somos capaces y a pulir
nuestros talentos. Y, el comienzo de este nuevo y último año escolar como
alumna promocional, es solo una página más que estamos comenzando a escribir en
el libro de nuestras vidas. Y como hace once años, vuelve el sentimiento de
miedo hacia lo desconocido, hacia lo que nos espera allá afuera cuando el año
finalice. Será difícil, más no imposible.
Weenny Marchan Noriega
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